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Justicia laboral: todas las de perder

Publicado el Miércoles, 4 de Noviembre de 2009 por Fundación Pro Bono.

esteban-garcia_columnaEs innegable que la nueva justicia laboral ha permitido acceder a procesos más rápidos y con una participación directa de las partes y el juez, situación que constituye un principio fundamental en materia procesal.
Sin embargo, el hecho de tener jueces con mayores atribuciones y más participativos –sumado al principio protector de la justicia laboral- termina configurando un escenario francamente desalentador para los empleadores, sobre todo porque el nuevo proceso no considera la doble instancia.
Al parecer, no todos repararon en que, al eliminarse el recurso de apelación, se afectó significativamente el derecho de las partes a recurrir en contra de un fallo que pudiere tener errores graves en su decisión.
Este es el tema importante en este debate: antes era al menos tranquilizador ver cómo las Cortes de Apelaciones y especialmente la Corte Suprema dictaban fallos que mantenían la correcta interpretación y aplicación de las normas legales, revocando fallos que claramente se apartaban de la legalidad vigente. Casos fundamentales en que ello se pudo apreciar fueron las interpretaciones sobre la extensión de la Ley Bustos, la jurisprudencia respecto de la existencia o no de una relación laboral y la gran cantidad de fallos en que la Corte Suprema declaró ilegal y arbitrarios ciertas actuaciones de la Inspección del Trabajo. Lamentablemente, ella no es vinculante, esos fallos no son seguidos y es difícil recurrir a fin que se mantengan los mismos criterios.
En la medida que el sistema siga apareciendo como justicia para los trabajadores, va a ser un incentivo para litigar, situación que puede ser especialmente peligroso en el caso del procedimiento tutelar si es que los trabajadores recurren en forma abusiva, aduciendo afectación de derechos constitucionales (discriminación, afectación del derecho a la integridad psíquica, del derecho de propiedad o libertad de trabajo).
El creciente nivel de conciliaciones que exhibe el sistema se basa, precisamente, en el desequilibrio de la justicia laboral. Mientras las empresas se muestran más dispuestas a negociar y salir de un juicio en que llevan todas las de perder, los trabajadores y sus abogados pretenden negociar menos y exigir prestaciones por cifras más abultadas.
Considero fundamental revisar el sistema de recursos que se requiere para lograr una justicia laboral que sea eficiente, pero que al mismo tiempo sea imparcial, objetiva y verdaderamente justa.

Esteban García Nadal
Abogado Estudio García Magliona & Cía. y miembro de Fundación Pro Bono.

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